miércoles, 23 de febrero de 2011

Es mejor viajar en coche a lugares lejanos

Comprendo tu misterio. Llegó ayer de madrugada. No demasiado tarde, pero nunca a tiempo. Siempre espero y nunca apareces. Silogismo ilógico. Soy un faro. Y cuando lo haces, la luz es ya el sol. Y equiparo tu forma de ser a mis pocos vicios. No parezco ser tu faro.

Y como alguien deseducado en protocolo, los incumples. Misantrópico, tú. Permanentemente, pero sin consciencia.

Si pertenezco a tierra y tengo mis ojos clavados en el horizonte, apasionada por el mar, consciente de cualquier cambio y de las pequeñas cosas que hacen de todo mi vida, tú eres la raíz más antigua sobre la Tierra. Incapaz de volar, de deshacerte de ataduras. Estás enterrado, abajo, muy profundo. Haciendo el pino. Alejado de las maravillas de lo que sustentas.

Al final será verdad y la simplicidad es la metafísica de tus obras. El camino más corto no siempre es el acertado. Es mejor viajar en coche a lugares lejanos.

Tu misión es adentrarte más, llegar al agujero del mundo. Pero allí no encontrarás la Verdad. La Verdad está en las luces. La Verdad es un guía en la vida. Y como casi todas las personas, tu no la persigues. Percibes el sol como algo necesario que provocaria destrucción si no existiera. Pero no es sólo fotosintético. Admito que tiene esa función, en parte, pero no seamos simples. La esencia es que no somos plantas. Y actuamos como si lo fuéramos. Como si únicamente debiéramos respirar y sintetizar.

Que no se te escape que hacer el pino acumula demasiada sangre en la cabeza, que nubla la vista y, por ende, la razón. Y que en algún momento deberás cambiar el sentido de tu verticalidad. Y cuando suceda, no quieras volver a ese anterior estado que te parece natural. Pues lo natural no es lo conocido y cómodo, sino el eterno flujo hacia la felicidad.

lunes, 7 de febrero de 2011

And so it is

And so it is. Ésta es la frase de mis últimos días. El otro día tuve una conversación sobre literatura automática. Lo que me llevo a un par de cócteles y a pensar el pensamiento. Y a pensar en Wittgenstein. y en todo lo que he aprendido. Y en todo lo que voy a dejar atrás. Y en lo fantástico de las decisiones. Y también mis últimos días han dado más de contextos que de caminos al andar. ¿Es azar o destino? ¿Es pensamiento o Dios? ¿Son ellos?

Sí, lo son. And so it is.

No hay amor, ni gloria, ni héroes en el cielo.

Pienso mucho en el mar. Que no se ve en este rincón del mundo. Hay un lugar para mí, y si hay uno hay miles. A muchas personas un vaso de cualquier alcohol les proporciona claridad. A mí no me la da ni la más clara de las destilaciones. La cárcel no estaba en el cuerpo, sino en el pensamiento. En la vida. Cárcel de tantas. Cancelación imposible. Impostación de mí. Histriónica existencia.

Me he atado a todo. Pero sobretodo a ti.

Hasta qué punto puede uno estar avergonzado de sí mismo. Y hasta qué punto merecemos algún tipo de salvación. Los ciclos se repiten. Lo que sucede hoy sucedió hace tiempo. No somos creadores de nada. Lo único que avanza es la tecnología y ni siquiera acaba de ser positiva. No hay posible superación. Sólo hay nada.

Y qué es el ser si el ser es nada. Atrapamos balas con los dientes y nos sentimos hechizados por lo malo del mundo. La belleza no hace mella en nada. La admiramos y la desechamos al mismo tiempo. Y esperamos algo mejor, sin dar un duro por ello.

And so it is. Pesimismo. Ojo por ojo. Él tenía razón. Acabaremos ciegos. Vemos colores y formas, sin vista. Pensamos como zapatos. Creemos en Dios. Atrapados por un agujero negro que crea una realidad irreal, matizada bajo nuestra percepción selectiva. Nuestros gustos dan dimensión a todo. Nuestra memoria crea hermosas cosas que no las vería un microscopio. Qué nos falta. QUÉ. Más secretos no.

Y nada funciona. Estamos aquí, ciegos, sordos, sin tacto u olfato. Y mudos. Rezando a un Dios en el que no creemos. Sin recordar nada. Sin preveer nada. Haciendo nada. Siendo nada. Haciendo de todo lo que creemos grandes mentiras, secretos inconfesables.

And so it is. Qué dulce vida. Interminable en esta espiral. Mucho más luminosa de lo que deberia. Bendita ignorancia. Somos estúpidos.

AND SO IT IS.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Buenas noches, brújula.

He logrado recomponer alguna pieza, con pegamento, pues no encuentro superglú. Por acontecimientos tan intrascendentes como una lectura difícil y varias conversaciones interesantes. Y la fascinación que me produce la lucha entre lo místico que se escurre por todas partes y la dicotomía superficialidad-profundidad que juega al pilla-pilla con mi vida.

El mayor vicio es la superficialidad y el uso de demasiados adjetivos y comas. Y la fascinación que me lleva a preocuparme por los mismos temas de los que se preocuparon grandes personajes. Pero con demasiadas pretensiones, como siempre. Porque, desde luego, no está al alcance de todos el dolor del Dolor y lo eterno de la Eternidad.

Quién quiere alcanzar su plenitud vital sin llegar antes a la vejez. Yo sólo quiero bailar esta noche, contigo, si es posible. Y, si no lo es, me sirve cualquiera con un poco de conversación y la mirada gris de saber de qué va el mundo. Alguien que no quiera ver en mí lo que ves tú. Alguien que no me quiera, que no pueda. 

Y me acercaré a cualquier bar en el que toquen buena música. Y pediré la Ginebra que tengan con limón. Me habré puesto ese vestido que te gustaba. Y te retaré durante toda la noche, aunque no estés allí. Tomaré medidas insensatas y perderé la prudencia por el camino. Mi premeditación será metódica.

Y jamás sentiré remordimientos. Ni siquiera con un café de doble carga. Ni a la tarde siguiente. Todas las canciones serán canciones de otros. Y Nadie estará en mi vida.

Y no te pediré que vuelvas. Incluso utilizaré vocabulario malsonante mientras una sonrisa marca mi rostro. Madrugaré únicamente para desatar el lado oscuro de mí. Y pasaré todas las noches en vela leyendo El retrato de Dorian Grey, obviando la metáfora y la moraleja.

Me creeré genio y artista. Deificaré mi esencia y me olvidaré de todos. Romperé mi brújula.

Y daré las buenas noches y lo buenos días. También las gracias.

sábado, 28 de agosto de 2010

A la vuelta.

Ya he llegado. Contenta de haber ido, menos de haber vuelto. Con un sentimiento nuevo y algunas certezas en la maleta. Una que al volver estaba tan llena que costó cerrar.

Allí todo era naturaleza, apogeo de vida; trabajo, agua, sol y soledad. De la buena. De la de "me da igual usar letrinas y comer mal, dormir poco y trabajar más", de la de "me siento útil, me gusta mi trabajo y merece la pena el esfuerzo". De la de "por fin puedo escucharme a mí misma y aprender quien soy", de la de "soy paciente y acepto las dificultades, soy fuerte y lo puedo ser más. Soy ignorante y puedo dejar de serlo".

Dos meses dan para mucho. Dos meses puede ser una vida. Renovada y con la maleta llena me marcho a Madrid. Con la esperanza de necesitar dos al volver. O de vaciarla de contenido innecesario.

He aprendido algo estos dos meses. Quizás no grandes cosas. Me he aprendido a mí.  

viernes, 4 de junio de 2010

Sólo para que llegues antes, princesa.

Princesa de bares oscuros, ¿qué sucedió? Arriesgaste demasiado…, soñaste demasiado. Ahora vuelves a tu vida y ya no es tuya, ¿verdad? Alguien te robó los besos que dabas. Te robó tus caminos, tus paseos, ese olor a salitre y pescador de madrugada que tanta paz te daba. ¿Te robaron el mar? Allí sigue, princesa. No vuelvas atrás, no vuelvas. Reemplaza mares eternos por la impetuosidad de las montañas, días soleados por el seco calor de la campiña.

Qué te pasa, princesa. Antes eras grande como el cielo y ahora te encierras en tu escondite de cristal. Te acosa el miedo. Sientes melancolía por lo que nunca tendrás. Te ahogas en la tristeza de un alma rota por el tiempo. Y todavía no te das cuenta… desperdigas los retazos de felicidad. No todo está perdido, princesa. No te refugies en esa esquina sucia de frustración. No te dejes llevar por tu soledad. Borra la niebla que cubre tus ojos. Despereza de tus espaldas la imperfección de la humanidad. Lo sabes, no se reduce a perder o ganar.

Princesa, vuelve al camino, vuelve pronto. No importa lo que hagas, ni lo que tengas. Ni la montaña ni el mar se han desplazado un milímetro. Vuelve a soñar, bonita, aunque solo sea por el brillo de tus ojos. Los bares mugrientos no son para ti, no sin buena compañía. Deja el whisky, no queda hielo ya. Siempre fuiste un poco destructiva, lo sé, pero no puedes quemar tus heridas con alcohol para que cicatricen antes.

Sal del bucle, princesa. Vuela de nuevo. Sueña. El desengaño no es un precio tan grande. Recupera tu libertad. Temes equivocarte de nuevo, temes perder ese estoicismo que tanto te ata. Llora de nuevo, como cuando ves esos dramas que te descorazonan. Seguro que así volverás a sonreír. ¿Perdiste un amor? No perdiste una vida.

Levántate, si te tambaleas yo te saco del bar. Vámonos a América, princesa, tiene más futuro que esto. Permítete ser feliz. No profetices, no teorices. Limpiaremos el óxido de ese corazón tuyo. Bailaremos al son de letras sin fin. Te daré tu biblioteca, te contruiré tu ático. Te ofreceré cualquier cosa que te acerque a la felicidad. ¿No es esto lo que debo darte? Verdad y Esperanza.

Llámame como quieras, princesa. Puedo llamarme Felicidad, Amor, Filosofía. Puedes llamarme Literatura o Poesía, Artes… incluso Dios. Llámame como desees, princesa, pero aférrate a mí. Volaremos juntos, bien alto, para que tengas una panorámica de tus mares y tus tierras. Para que saborees el cielo. Pero sobretodo, para que llegues antes.